“Curar las heridas del alma”

 

“Perdonar es una forma productiva de construirnos a nosotros mismos. Es una manera poderosa de crear nuevas opciones ante el sufrimiento. Es esa nueva oportunidad que nos damos a nosotros mismos, para vivir la vida de una manera más efectiva.

Practicar el perdón, una de las claves para logar una vida saludable, armónica y feliz. Los estudios relacionados con este tema,  revelan que los conflictos y los problemas no resueltos influyen de forma importante en nuestro sistema inmunológico, afectando a nuestras defensas y debilitándolas, además de bajar nuestro nivel de energía, lo que nos causa bajo rendimiento, desmotivación, hasta el punto de llegar a enfermar, haciéndonos vulnerables a múltiples enfermedades.

 

Dedicar mucha atención al pasado contamina nuestro presente, es importante saber que necesitamos cerrar el pasado para tener más armonía y equilibrio interior. El pasado no olvidado nos impide vivir el presente. Podemos pasarnos toda una vida de sufrimiento, queriendo cambiar nuestro pasado, dedicando nuestro tiempo y nuestra energía a personas, situaciones y acontecimientos, que pertenecen al pasado. Con demasiada frecuencia, dejamos pasar el presente, recordando una y otra vez aquél día, aquel momento, aquella persona que nos hizo sufrir, sin darnos cuenta que recordar el volver a vivir aquel dolor.

Maldecir nuestra suerte, odiar a personas que nos hirieron, recordar imágenes, repetir aquellas palabras que nos causaron dolor, no nos cura, ni soluciona nuestros problemas. Está comprobado, que revivir momentos pasados, que fueron difíciles y nos hicieron sufrir, es darle más poder al dolor.

Podemos vivir alimentando el odio y el resentimiento, esperando venganza por injusticias pasadas, deseando devolver el daño recibido. Esperando causar el mismo mal que nos causaron, seguir ahondando en las heridas que marcaron nuestra vida.

Al final nos cerramos a nuevas posibilidades, construimos muros que nos mantienen en el sufrimiento improductivo, nos quedamos a solas con el dolor, aumentamos los malos sentimientos que a nada nos llevan, salvo a sufrir.

Hacerte preguntas puede ayudarte a superar ese sufrimiento del pasado.  Darte la oportunidad de vivir nuevas experiencias, generar nuevas opciones que te ayuden a curar las heridas del ayer. Cerrar asuntos del pasado. Dejar de sufrir por lo que fue, para vivir el ahora.  Hacerte el regalo de liberarte del ayer.  Darte la oportunidad de vivir plenamente el presente, disfrutar el ahora.

¿Qué tal una reflexión?

¿Qué te aporta vivir sintiendo dolor?

¿Cómo te afecta tu resentimiento, tu rencor?

¿Quién sufre las consecuencias de tu odio?

¿Qué ganas con mantener esa actitud resentida?

El objetivo de practicar el perdón, es liberarnos de la pesada carga emocional que nos causa mantener estados emocionales tóxicos, provocados por problemas y conflictos no resueltos y que nos impiden vivir sana y felizmente el ahora.

Tras la reflexión, pasar a la acción

El mejor momento y el medio:

Busca el momento más adecuado, no hay nada mejor que hacerlo personalmente, pero también puedes hacerlo por escrito, una llamada, grabarlo en el móvil, o un mensaje.

Visualizar:

Es muy útil durante los días previos a la petición de perdón, visualizarte a ti mismo, conectando con tu respiración, ver tú imagen hablando con seguridad, tranquilo, sereno, expresando con calma, lo que deseas decirle a la otra persona.

Perdonar a quienes nos hicieron daño:

Perdonar es siempre para nuestro bien, es un acto de valor inestimable, dedicado a nosotros mismos, que nos libera de resentimientos, aportándonos calidad de vida, mejorando nuestra salud y aumentando nuestra paz interior y nuestro bienestar.

Pedir perdón a quienes causamos daño:

Discúlpate, práctica la sana petición de pedir perdón por el daño que hayas causado, repara el daño en la media que sea posible, aceptando que la otra personas tiene la libertad de no querer aceptar tu petición de disculpas, al tiempo que le haces saber que lo comprendes pero que tú te liberas de esa culpa, y que no insistirás en respeto a su deseo. Al tiempo que te das el permiso de liberarte a ti mismos por ese acto que le causara daño.        

Auto-perdón, por nuestros errores:

Por mucho que pidamos perdón, y aunque ese perdón sea aceptado, no nos servirá si nosotros nos perdonamos. Ser conscientes de la realidad, aceptar nuestra condición humana, responsabilizarnos por nuestros errores, comprometernos a reparar, en la medida que sea posible, el daño causado.  Buscar los aprendizajes que todo error nos aporta, integrando esos aprendizajes, para mejorar en el futuro. 

Prácticar el perdón (Ejercicio de Autorreflexión)

¿Qué ganancia te trae alimentar rencor, resentimiento, odio, deseos de venganza?

¿Cuánto tiempo hace que no pides, ni te pides perdón de forma sincera?

¿A qué persona que te causó daño puedes perdonar?

¿Qué persona te gustaría que te pidiera perdón?

¿A qué persona quieres pedirle perdón?

¿Qué te auto-perdonas a ti misma?

¿Continuar en el pasado?   ¿Vivir el presente?   ¡TÚ DECIDES!

Sara Cobos

Coach profesional y de familia.

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