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Tu actitud depende de ti

Cuando nos damos cuenta, que no es lo que está pasando , sino cómo  lo interpretamos , lo que nos hace sentirnos mal, todo cambia

Descubrimos, que siempre tenemos oportunidad de decidir

Cómo tomarnos cada desafío, cada reto, cada contrariedad. Lo que de verdad importa, es nuestra actitud ante la vida y eso sólo depende de nosotros. Tú decides»

 

Llueve intensamente, me ha pillado por sorpresa la lluvia, sin paraguas, sin ropa adecuada, no me apetece ni me gusta mojarme, y menos en este momento No me gustan los días grises…

Me pregunto: ¿Me dejo llevar por mi malestar? ¿Me revelo ante estas contrariedades externas? ¿Doy rienda suelta a mi enfado?

Repaso mentalmente mi lista de cosas negativas. Imagino, de forma pesimista: ¡seguro que esto no es lo único que va a ocurrirme hoy! Ya lo estoy viendo, mejor estar aleta, prepararme porque con la mala suerte que llevo; con todo lo malo que me ha pasado en la vida. ¡Que mal me empiezo a sentir!

¡Para¡ me digo decidida a mí misma! Detengo incluso mi paso, para reafirmarme en este proceso que va tomando fuerza dentro de mí. Ante su insistencia, con más fuerza, y con voz más segura, ¡verbalizo para mí misma. ¡Basta!

Empiezo a recordarme a mí misma, que al final y aunque me cueste admitirlo, siempre es mi propia actitud ante las cosas y las situaciones, mi forma de pensar, la que provoca mis emociones.

Cómo me siento, y en la forma que me siento actúo

porque es muy difícil actuar con confianza cuando sientes miedo, reaccionar con seguridad cuando temes, comportarte con generosidad, cuando no sientes abundancia…

Definitivamente, mis acciones tienen mucho que ver con lo que pienso de mí, de las demás personas, de las cosas, ¡de la vida! al final siempre es mi decisión, la actitud que quiero alimentar en mi mente. Y así voy tomando consciencia, que en todo momento tengo esa elección respecto a mi propia actitud, a mis reacciones, a cómo me afectan las cosas, las situaciones, las personas, a como vivo cada uno de las experiencias que vivo.

Me recuerdo a mí misma:  » ¡Soy responsable” y esto es mucho más que una forma de reaccionar, es muchísimo más!   Es una práctica continúa, un hábito a mejorar. De la manera que me dejo influir por las cosas, las situaciones, las personas y las relaciones.

Tomo conciencia del tiempo y la energía perdida

De mi empeño en querer que cambiar  aquello que poco o nada es posible cambiar. De repente, me doy a mí misma una oportunidad, que siempre está disponible, elegir, un compromiso importante conmigo misma, para ocuparme y hacerme cargo de mi bienestar.

¿Cómo hacerlo? sencillamente haciéndolo!  La acción es la que marcará esa diferencia. Cuando dedico mis pensamientos a lo que sí puedo cambiar, a lo que hace ese cambio en mí. Cuando decido mirar todo lo positivo que hay en mi vida.

Me detengo, para ver todo lo que sí es posible. Pura magia, todo empieza a ser distinto. Cuando pongo toda mi atención en atender mis emociones, en buscar nuevas opciones, en generar otras alternativas, en imaginar nuevas soluciones.

Decido tomar las riendas de cómo me siento por dentro, de cómo reacciono y qué respuestas doy ante cada situación. Es mi propia decisión. Me dejo de excusas, de juegos y engaños conmigo misma.

Acepto que hay cosas que no son como me gustaría, pero admito esa realidad, porque es desde la aceptación, el punto desde donde puedo empezar a cambiar. Es mi propia actitud, más allá de sentirme víctima de las circunstancias, la que me ayuda a vivir con más paz.

 Me declaro responsable, me tomo la libertad de sentirme distinta, ante tanta contrariedad, ante tantas situaciones externas, sobre las que impulsivamente, reacciono. Ante las que me desgasto y malgasto mi tiempo, mi energía queriendo «controlar».

Me comprometo a dejar de seguir pensando que es la mala suerte, el azar, o una lista interminable de excusas, las responsables de mi malestar. Me doy cuenta, que lo único que sí está en mí poder, es mi elección, lo verdaderamente importante, no es lo que me sucede, lo qué pasa. Lo importante es cómo decido sentirme, vivirlo, y esa decisión, sólo depende de mi ¡Yo decido!

Sara Cobos

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